Sitio web para alumnos de Ariel Yoguel en el Ciclo Básico Común de la Universidad de Buenos Aires. Exámenes libres y remanentes turno febrero-marzo: lunes 5 de marzo de 2012, 09:00 hs (MCS) / 14:00 hs (IPC).
«Error no es culpabilidad:
[…] Cada día el alumno penetra, lo quiera o no, en una sala de audiencias en la que comparece ante los jueces bajo la acusación de presunta ignorancia. A él le corresponde demostrar su inocencia regurgitando cuando se lo piden los teoremas, reglas, fechas, definiciones que contribuirán a su relajación al final del año escolar. La expresión “someter a examen”, es decir, proceder, en cuestiones criminales, al interrogatorio de un sospechoso y a la exposición de los cargos, evoca bien la connotación judicial que reviste el examen escrito y oral infligido a los estudiantes. Nadie pretende negar aquí la utilidad de controlar la asimilación de los conocimientos, el grado de comprensión, la habilidad experimental. Pero ¿hace falta para ello disfrazar de juez y de culpable a un maestro y a un alumno que solo pretenden instruir y ser instruido? ¿Qué espíritu despótico y arcaico autoriza a los pedagogos a erigirse en tribunal y cortar por lo sano con la cuchilla del mérito y del demérito, del honor y el deshonor, de la salvación y la condena? ¿A qué neurosis y obsesiones personales obedecen para atreverse a marcar con el miedo y la amenaza de un juicio que suspende el camino de niños y de adolescentes que solo tienen necesidad de atenciones, de paciencia, de estímulos y de ese afecto que tiene la clave para obtener mucho exigiendo poco? ¿No será que el sistema educativo sigue fundándose en un principio innoble, que procede de una sociedad que sólo concibe el placer desde el tamiz de una relación sadomasoquista entre amo y esclavo: "Porque te quiero te aporreo"? Pretender determinar mediante un juicio la suerte de otro es un efecto de la voluntad de poder, no de la voluntad de vivir. Juzgar impide comprender para corregir. El comportamiento de esos jueces, acobardados ellos mismos por el temor a ser juzgados, aparta de las cualidades indispensables al alumno comprometido en su larga marcha hacia la autonomía: la obstinación, el sentido del esfuerzo, la sensibilidad alerta, la inteligencia sutil, la memoria constantemente ejercida, la percepción de la vida en todas sus formas y la toma de conciencia del progreso, de los retrasos, de las regresiones, de los errores y de su corrección. Ayudar a un niño, a un adolescente, a asegurar su mayor autonomía posible implica, sin duda alguna, una constante lucidez sobre el grado de desarrollo de las capacidades y sobre la orientación que las favorecerá. Pero ¿qué tiene en común el control al que el alumno se sometería cuando estuviera listo para franquear una etapa del conocimiento y el someterse a examen ante un tribunal profesoral? Dejad, pues, la culpabilidad para los espíritus religiosos que sólo piensan en atormentarse atormentando a los demás.» Fragmento tomado de Raoul Vaneigem, Avertissement aux écoliers et lycéens, 1995, cap. 2: "En finir avec l'éducation carcérale et la castration du désir", URL: http://library.nothingness.org/articles/SI/fr/pub_contents/10. Citado en Michel Onfray, Antimanual de filosofía, Madrid, Edaf, 2008 (5.ta ed.), conclusión, pp. 316-317. Más información en http://library.nothingness.org/authors.php3?id=4. Contacto: a d m i n @ c a t e d r a g a r c i a . c o m . a r (quitar los espacios intermedios e incluir nombre, apellido, DNI y número de comisión). Cátedra Pablo García de Introducción al Pensamiento Científico (40) y Metodología de las Ciencias Sociales (73), Departamento de Pensamiento Científico, Ciclo Básico Común, Universidad de Buenos Aires. |